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Coches automáticos; comodidad, seguridad y deportividad unidos en un mismo concepto



Los coches automáticos son aquellos que tan sólo cuentan con dos pedales, el acelerador y el freno, ahorrándose el pedal para embragar y desembragar, evitando así el cambio de marchas manual que puede causar más de un disgusto a los conductores inexpertos. En estos coches, mucho más cómodos y sencillos de conducir, es el propio mecanismo electrónico del vehículo el que se encarga de aumentar o reducir la marcha del coche según la velocidad a la que esté circulando el mismo.

Este tipo de coche tiene poca aceptación en España, y su oferta, condicionada por la escasa demanda, es muy baja. Probablemente unas de las principales causas de la poca demanda de los españoles sean la reputación como conductor, el alto consumo de combustible y su elevado precio de compra.

En lo que a la reputación respecta, habitualmente se cree que un coche automático es muy sencillo de manejar, por lo que aquellos que los conducen son negados para la conducción de coches manuales y por ello han optado por esta alternativa. Realmente, esto no es así, y es que aunque sea más cómodo el cambio automático, conducir un coche de este tipo no implica la ineptitud para la conducción, y de hecho, la mayoría de los pilotos profesionales de automovilismo prefieren los coches automáticos a los manuales.

Aparte de este obstáculo social, se encuentra el impedimento económico: poseer un coche automático es caro, tanto por su precio de compra como por el precio de su consumo de combustible. En el mercado español, si un conductor opta por la compra de un coche automático deberá desembolsar en torno a 1.000 o 1.500 euros más que si hubiera escogido el mismo coche con cambio manual.

Este factor ya echaría para atrás a un amplio espectro de compradores, pero más aún lo hace el hecho de que los coches automáticos consumen un litro más de combustible cada cien kilómetros respecto a los manuales.

Sin embargo, no todos son desventajas en los coches automáticos, y si éstos son los predilectos por una sociedad tan aficionada al motor como es la estadounidense, será por algo.

La principal ventaja es la comodidad, por lo que muchos conductores ya más mayores optan por estos coches (los jóvenes suelen considerar más “divertida” la conducción de coches manuales), y este confort va acompañado de una mayor seguridad, ya que al no tener que cambiar de marchas no se despegan las manos del volante y no se producen distracciones durante el cambio.

Además de esas dos grandes ventajas, los coches automáticos no pueden calarse nunca al iniciar la marcha ni caerse hacia atrás al arrancar (en el período de tiempo que transcurre entre que se realiza el juego de pies con el embrague y el acelerador), y tampoco puede desgastarse el embrague (que suele resultar una reparación muy costosa y con un precio elevado que varía en función de la marca y modelo del vehículo) puesto que el coche no tiene.

Actualmente, en España se está llevando a cabo una evolución hacia los coches de cambio automático ya que la mentalidad de los conductores españoles ha cambiado: ahora, la prioridad es la seguridad y la comodidad, y ya no tanto la potencia ni el ser el más rápido de la carretera. La población española se ha concienciado, y ahora busca la conducción eficiente, donde el coche automático es el líder.
fin caja